CARMEN
ÁVALOS DESTILA COLORES
En su taller de magias de La Barranca, además de tejer sin término
amistades, cariños, complicidades, de educar nuevos creadores y convocar
algunos desvelos de guitarra y acordeón. Carmen Ávalos ejerce el solitario
oficio de crear las formas, moldear las texturas y dar vida a inimaginables
dimensiones del color. Porque ella no pinta lienzos, ella sueña o imagina todas
las posibilidades cromáticas, y posee la intuición de saber a qué emoción del
alma corresponden; ya sea el ocre de la tierra primigenia, los inacabables
verdes de la masa vegetal, los azules grises del cielo-océano-firmamento, los
amarillos oro de la luz que da la vida, los negros y rojos que pueblan el alma
humana. Todos ellos, y muchos más que acaso sólo avizora, los cuece hasta el
hervor, y poco a poco va destilando de ellos imágenes, visiones, insospechadas
texturas, torsos desnudos, corazones, relámpagos y paisajes que nadie ha
visitado jamás, solo su imaginación creadora. Y nos los comparte, con su
generosidad irremediable, con su gentileza de espíritu, como comparte una
canción y una copa de tequila, como comparte una profecía alucinada que apenas
alcanzamos a percibir, cuando posamos la mirada ante un cuadro de Carmen.
ALFREDO T. ORTEGA