De
pronto todos se volvieron locos
De
pronto todos se volvieron locos, y los que habían robado, incluso por generaciones,
comenzaron a devolver al fisco sus bienes y capitales. Miles de millones de dólares
están siendo depositados cada día a
las ya saturadas cuentas bancarias del fisco. Incontables escrituras de
ranchos, fraccionamientos, terrenos, edificios y lujosas mansiones, en el país y
en el extranjero, debidamente endosadas a favor del gobierno federal, los
estatales y municipales, están llegando por paquetería o
correo certificado a los distintos palacios de gobierno. Es tal la saturación
de propiedades y dineros, que las autoridades, colapsadas por semejante
inundación de trámites y registros contables, hacen un
llamado a los otrora corruptos y a sus descendientes, para que se detengan,
para que les den un respiro, y les permitan organizar la agenda administrativa
de esta nueva y extraña era de la historia patria.
Alfredo T. Ortega
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